¿Pero de qué se escandalizan?

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¿De la entrevistilla de Bergoglio en “La Secta”? ¿De esa infecta conversación entre él y Jorge Évole? ¿De una nueva puesta en escena de dos alucinados, de dos individuos manifiestamente tóxicos? ¿Pero de qué se escandalizan? Ya está bien. Más tontos son ustedes dando pábulo a ambos, que es lo que quieren.

¿Pero de qué se escandalizan? ¿Qué esperaban, sino lo que han visto y oído? ¿Siguen ustedes siendo tan inocentes o es que se lo hacen? ¿No se dan todavía cuenta de que lo que querían ambos es, precisamente, que se diera publicidad a sus estupideces y barbaridades? ¿Por qué les siguen haciendo el juego? ¿Por qué colaboran con ellos? ¿Están ustedes tontos?

La “entrevista”, en realidad todo un montaje propagandístico del aparato de agit-prop marxista actual, como el de siempre, entre ese tal Bergoglio, que dice llamarse “Francisco”, y el patético Jorge Évole, no debió ni debe ni verse ni escucharse por dos razones de peso: a) ya sabemos de qué van ambos y b) es lo que quieren. Por eso, ni verla, ni escucharla, ni muchos menos hablar de ella. No hay mayor desprecio que la falta de aprecio. ¿Todavía no se acaban de enterar de que la propaganda precisa y busca que se hable de ella, que se extienda incluso y casi mejor por los que se escandalizan?

Nada más anunciarse la cosa estaba clara: un Papa que no tiene otra cosa que hacer que sentarse en la misma mesa, como dos amiguetes y camaradas, con un propagandista de bazofia; una cadena televisiva que es una fuente constante de mierda; una sociedad totalmente desnortada, degenerada y perdida, y, por no seguir, un clero, empezando por la mayoría de sus prelados hoy por hoy alienado, embrutecido, paganizado; para qué hablar de los fieles: dispersos, ignorantes y adocenados. Todo se une para que los dos Jorges, Bergoglio y Évole, hayan dado el campanazo que es, repetimos, lo que querían.

Y lo han dado gracias no tanto a ellos, sino a los que les han visto y oído que están en su contra y que parecen masoquistas, así como gracias a muchos medios que por el afán de estar en el candelero, de salir en la foto y de demostrarnos cuánto saben, hacen de caja de resonancia de la inmundicia, vaciedad, estulticia y degeneración tanto de los dos personajillos como de sus nocivos y degenerados planteamientos ideológicos y pseudo-religiosos… lo último en el caso de Francisco I, porque el otro no tiene ni conciencia.

Decía Valle-Inclán “que hablen de mi aunque sea bien”, pues ya lo ven, todos hablando mal de Bergoglio y de Évole y de la “Secta”, que es lo que quieren, porque en el menor de los casos la mera polémica, incluso si es para ponerlos a parir, les beneficia. A los propagandistas no se les discute, uno no se rebaja a entrar en su juego, se les combate, y la primera y principal forma de hacerlo es no hablando de ellos, silenciándolos, despreciándolos, reduciéndolos a la inexistencia.

Dejen pues ya de hablar de Bergoglio y de Évole. Por un lado, todo lo que digan sobre ellos y sus sandeces ni es nuevo, ni debe sorprendernos, ni interesa, ni hay que tenerlo en cuenta, ni siquiera tratarlo porque es perder el tiempo y sólo les favorece. Por otro, es lo que quieren. Lo que hay que hacer es sumirles en la ignorancia, apartarse de ellos, no tenerles en cuenta, seguir el camino opuesto, hacer todo lo contrario de lo que ya sabemos, porque lo han voceado hasta la extenuación, que hacen, piensan y persiguen… no sólo el Papa, sino también la mayoría de la jerarquía y clero que con su silencio y dejarle hacer son cómplices necesarios y esenciales… en cuanto a Évole y los suyos para qué decir.

Créannos que en la situación en que vivimos desde hace décadas en la Iglesia y en el mundo en general, lo mejor es comenzar por reducir al silencio a estos personajes que lo que quieren es, sobre todo, que se hable de ellos… aunque sea mal.

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2 thoughts on “¿Pero de qué se escandalizan?”

  1. Que este fantoche bobalicón, que no tiene altura ni para ser monaguillo (iba a decir sacristán, pero me han venido a la mente algunos sacristanes tan dignos que no me ha parecido justo con ellos hacer la comparación) sea nada menos que Papa, da idea de la situación de ruina moral en la que se encuentra la Cristiandad, al menos su clase dirigente.
    Lo que me preocupa del Papa no es el Papa, porque Papas nefastos hemos tenidos unos cuantos, sino el cuadro de obispos que han elevado a este pobre hombre al puesto de Vicario de Cristo. Si de verdad existe el pecado mortal no doy dos duros por ninguno de los Obispos que elevaran al bobo este al puesto de Papa. La Misericordia del Señor es infinita, pero ni por esas éstos se salvan del fuego eterno.
    De todo este asunto a mí lo que me gustaría saber es qué es lo que vió el Papa anterior, Benedicto XVI, para dimitir y salir corriendo. Esto no es normal, lo que le han hecho, lo que ha visto, o con lo que lo han amenazado para que se vaya, no lo sé, pero me gustaría saberlo, Debe ser algo que nos dejaría de piedra.

    1. Estimado seguidor: ha dado usted en el clavo; como siempre. Para nosotros esa es la cuestión: ¿qué vio Benedicto para dimitir? ¿Por qué realmente? ¿Por qué no siguió hasta el martirio en su puesto? Sólo Dios lo sabe. Tal vez porque el Señor ve necesaria la purga, el calvario que merecemos con este individuo. Saludos cordiales

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